Dejó ella esperando en el fondo del camión.

<<¡Queda allí chica!>> dijo el hombre. Sus ojos amables y arrugas cansadas parecían como esos de un abuelo. Pero, a pesar de la sonrisa, ella ha aprendido temprano en su vida que apariencias engañan, que este día iba en el futuro y que la toca apacible del hombre iba una máscara superficial para la realidad que no le importaba tres narices. Iba la verdad de su vida y todas las vidas de esas personas como ella. Ahora, no podían rogar para su vida: él no entendían su acento y no le importarían sus palabras si pudiera entenderlas.

Había peleado la lucha de su vida antes de entrar en el camión que había sabido significar la muerte. Fue inútil, ella había sabido, pero valió la pena para el final de su vida ser orgulloso, no sumiso. El nuevo sangre cayó de su oreja y se reunió con la piscina de sangre alrededor de y debajo de su cuerpo. Se dolió su cabeza, se dolió su interior, se dolió todo. No podía mover nada.

Sin embargo, ella encontró tranquilidad cuando pensó de sus hijos quienes habían acabado empezar caminando y el campo verde en la finca donde había vivido. Le preguntó sobre la vida después de esta hora. ¿Qué es después? Quizás la vida después sea la misma de la vida aquí, de nuevo y de nuevo se viva la misma vida como un sueño familiar.

Entonces, dos hombres vinieron y la sacaron de la camión.

<<Debes la matar aquí, a la garganta… más rápido para ella… más humanitario, ¿no?>> dijo un hombre que ella no conoció.

<<Quizás, pero la apariencia sería mejor para la celebración si usemos otra manera. Es sólo una vaca.>> dijo el hombre con estos ojos benignos.

Y el cuchillo cayó.