Cuando yo llegué a Middlebury, después de un día de viaje, estaba emocionada para un verano de aprender español. Pero mis primeros horas al campus están un poco torpes. Me puse muy nerviosa y empecé contar separado los último minutos de inglés. Y después de escribir mi nombre por “La Palabra Honor,” yo fui por fuera para esperar para el bus y todos los estudiantes allí fueron en nivel uno o otras escuelas de idiomas. Entonces, la espera fue silenciosa. Cosas se pusieron mas complicadas cuando yo descubrí que todos mis compañeras de mi suite, quienes estaban en nivel dos también, tienen cuatro o más años de español “bajo de sus cinturones,” muy diferente que mis dos años con una profesora quien casi siempre hablaba, en inglés, sobre sus gato. Estaba frustrada.

Pero recibí ayuda de unas de mi pasatiempos. Tú vas, me gusta yoga. Yoga nació porque de las ideas de las budistas y los hindús quienes dicen que nada está concreta. No sé si eso es verdad, pero en mi caso, sí estaba verdad. Todos mis compañeras son amables, divertidas, y muy paciente. Ya he aprendido mucho español durante estos cuatro días pasados y me gusta un reto. Todos mis profesores son interesantes, apasionados, y simpáticos. A este nivel, no tenemos que hablar sobre las partes del servicio. Ahora nosotros podemos discutir filosofía, estereotipos, derechas humana, la idea de cultura, y más.